Nuria Ferrés | NeurocientíficaHoy por fin lo he visto claro… soy una madre infiltrada entre científicos.

Sí, mi orgullo sobre todo es el de ser madre, es lo que me ha dado el motor, la inspiración y la motivación de mover montañas por mis hijos, es lo que me ha incitado a  superarme, a aprender, a ser mejor persona. Por y para ellos me he hecho mejor y ahora tengo doble premio: unos hijos maravillosos a lo que adoro y con los que tengo una estupenda relación y un sentido en mi vida, una progresión personal y profesional como no hubiera esperado conseguir.

En mi lucha apasionada de amor de madre desinteresado he llegado a la investigación científica, me parece un sueño, es un orgullo para mí, pero… siendo sinceros, yo me siento una madre infiltrada entre científicos y me encanta ser así. Me encanta decirles: “esto no se lo dirás a una madre…” o “esto no puedes dejar de decírselo a las madres…”, o en medio de un seminario lleno de científicos poder decir: “me siento indignada como madre de… “, o bien: “Cómo madre quiero daros las gracias por tan útil investigación… ¡ahora sólo falta hacérselo llegar!” Sí, genero un cierto desconcierto, pero si estoy ahí es porque también formo parte de su comunidad y eso me divierte inmensamente y me hace sentir feliz porque sé que las madres tiene una voz, aunque sea pequeña, en esa reunión, seminario, conferencia… comunidad científica y porque sé que todo aquello que llegue a mis manos que sea de utilidad a padres y madres no dejaré de publicarlo y gritarlo a todos los que me quieran escuchar.

Porque la ciencia, por cierto mayormente pagada con dinero público, debe llegar a todo aquel que le pueda ser de utilidad y ahí están las madres y los padres o ¿es que sólo los científicos van a hablar sobre la lactancia materna o sobre cuál es la mejor manera de que los niños aprendan a leer o aprendan matemáticas? ¿Acaso las madres no tienen derecho a escucharlo todo, no tienen que estar informadas? Por eso me encanta ser una madre infiltrada entre científicos

Nuria Ferrés