Desarollo de la Inteligencia | Musica para bebes

Música para bebés

Música para bebés

La música es un instrumento extraordinariamente eficaz para favorecer el desarrollo de la inteligencia, es decir, para proporcionar estructuras funcionales en sistemas cada vez más complejos en el cerebro.

Prácticamente todos los días la ciencia nos proporciona pruebas visibles del hecho de que la música cambia literalmente los cerebros de los niños.

Las nuevas técnicas de exploración por imagen, como la resonancia magnética nuclear y la tomografía por emisión de positrones, han dado a los neurocientíficos una visión del funcionamiento del cerebro mucho más exacta de lo que era posible antes. Pueden ver que partes del cerebro se activan durante determinadas actividades y a qué partes afectan diferentes tipos de estímulos.

Un elevado porcentaje de estímulo ambiental llega a través de los oídos, y hay pruebas claras de que aproximadamente a partir de la semana dieciocho de gestación, la música tiene un papel esencial en el proceso de crear conexiones neuronales en el cerebro del niño y, por tanto en el desarrollo de la inteligencia.

Cuando el niño nace y a medida que avanza en edad, la música estimula y mejora su fisiología, su inteligencia y su comportamiento. Estos efectos en el desarrollo de la inteligencia son reales y medibles. Diversos estudios han demostrado, por ejemplo, que:

  • La música es capaz de calmar o estimular el movimiento y el ritmo cardiaco de un bebé en el útero. Thomas Verny, “La vida secreta del niño antes de nacer”, Urano, Barcelona, 1988.
  • Los bebés prematuros que escuchan música clásica en la unidad de cuidados intensivos aumentan más de peso, salen antes del hospital y tienen más posibilidades de sobrevivir. Fred J. Schwartz, “Perinatal stress Reduction, Music and Medical Cost Saving”, 1997.
  • Los niños que reciben clases de música manifiestan tener más habilidades motirces, más capacidad para las matemáticas y mejor rendimiento en la lectura que los que no estudian música. Craig Peery y Irene Weiss Peery, “Music and Child development”, 1987.
  • Los alumnos de instituto que cantan o tocan un instrumento obtienen hasta 52 puntos más en los tests de aptitud académica que los que no lo hacen. College Board, 1998.
  • Los estudiantes que estudian diez minutos de la Sonata para dos pianos en re menor de Mozart (K. 448) inmediatamente antes de hacer los tests de cociente de inteligencia tienden a obtener mejores puntajes en la parte espacial-temporal de tests. Neuroscience Letters, 185, 1995.
  • Por medio de electroencefalogramas se ha comprobado que en los cerebros de músicos adultos hay más coherencia en las ondas cerebrales que en los adultos no músicos, e incluso difieren anatómicamente en los casos en los que los músicos comenzaron a estudiar música antes de los siete años. Sandra Blakeslee, “Piano Practice Alters the Brain”, 1998.

Para el desarrollo de la inteligencia:

Desde el principio puedes cantar  tu bebé canciones infantiles felices, mecerlo con ritmo, hacerlo bailar animadamente sobre las rodillas y ofrecerle tranquilas sesiones de música clásica en discos para llevar armonía, estímulos mentales y alegría a su vida.

La música clásica occidental, los cánticos, estribillos y canciones de la primera infancia contienen todos los rimos y las formas de lenguaje esenciales, sea el idioma que sea. En este artículo encontrarás más información sobre: música para bebés

Así pues, enseñarle al bebé a apreciar la música contribuye a preparar su cerebro para dominar la estructura compleja del lenguaje.

No es necesario ser un músico profesional y ni siquiera cantar siempre entonando para introducir música en la vida de nuestros hijos. Ni lo bien que toques una melodía al piano ni tu gracia para bailar importan tanto como la pasión y la alegría con que compartes el mundo del sonido con tu hijo. Los niños aprenden mejor de las personas que los aman.

Inténtalo, conecta con tu hijo pequeño mediante la música, y estimúlalo y ámalo como al músico en ciernes que es naturalmente.

Por tu felicidad y la de tu hijo adelante con la estimulación temprana,

Nuria Ferres